Es una secuencia de operaciones
de alta tecnología electrónica
que funciona de la siguiente forma:
En el inmueble a proteger (residencia,
oficina, almacén, bodega,
industria, etc.) se instalan unos
elementos de alta sofisticación
electrónica (sensores, contactos,
teclado, panel, etc.) de forma estratégica
y según el uso habitual del
espacio físico.
Cuando se “arma” el
sistema, los sensores y detectores
se activan para informar (puertas
o ventanas que se abren debiendo
estar cerradas; movimiento en un
área en donde no debiera
haber persona alguna; vibraciones
en paredes, suelos o techos que
indican que se está perforando;
rompimiento de vidrios indicando
una posible penetración por
ventana o vitrina; humos o gases
indicando posible inicio de incendio,
etc.) a la Central de Monitoreo.
El panel de control produce una
señal telefónica o
inalámbrica instántánea
y la transmite a la Central donde
electrónicamente se comprueba
la veracidad de la misma, el lugar
del inmueble donde se produjo la
alarma, y despacha al supervisor
motorizado, avisando a la Policía,
Los Bomberos o Emergencias Médicas
según el tipo de alarma.
El sistema permite saber cuándo
el abonado está abriendo
o cerrando, los horarios en que
se armó o desarmó
el sistema o las zonas, el responsable,
etc. Si por error del abonado se
activa la alarma, la Central produce
una comprobación. Si se trata
de un evento en progreso, la clave
de contingencia permitirá
dar la máxima protección
a la integridad del abonado mientras
ocurre el operativo.